domingo, 10 de febrero de 2008

Un as en la manga


Por Annie Proulx­
Editorial Tusquets. Novela de 375 páginas. Publicada en 2005.­
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Nunca es tarde para la gran literatura. Annie Proulx (Connecticut, 1935) es otra evidencia palpable. Publicó su primera obra a los cincuenta y tres años. La fortuna la besó en los labios. Recibió los premios más importantes de Estados Unidos, como el Pulitzer o el National Book Award. Hollywood adaptó con éxito Atando cabos y Secreto en la montaña (Brokeback Mountain). La crítica consideró Los crímenes del acordeón como una magnífica novela.­
Un as en la manga testimonia con amenidad la maestría descriptiva de Proulx (pron£nciese Pru). Impresa en 2002, rinde homenaje al llamado pandhandle de Texas. Es un altiplano imprevisto y violento, que atrae truenos del fin del mundo, tornados, ventiscas, incendios y serpientes de cascabel. Hay una iglesia cada cinco personas y se han amasado fortunas con vacas y petróleo, pero hoy huele a decadencia.­
Bob Dollar es un buen muchacho en procura de algún interés que se convierta en carrera absorbente. Contratado por la industria porcina, recorre de incógnito la pradera buscando propietarios arruinados. Intenta persuadirlos de que vendan sus tierras, en las cuales se instalarán fétidas granjas de cerdos que arruinan el ambiente. Bob sucumbe, no obstante, a la sutil belleza de las tierras altas y al orgullo de sus gentes. El paisaje es el verdadero protagonista del libro.­
Bien documentada, Proulx trazó un catálogo desbordante de personajes, vestigios de la subcultura cowboy, que valora la excentricidad siempre que no sea demasiado extravagante y detesta la piel negra y cualquier vestigio de homosexualidad y liberalismo. Su visión es comprensiva, incluso con las costumbres más rancias. Se trata, pues, de una entretenida novela de geografía moral, cuya antinomia básica es modernidad codiciosa versus valores tradicionales. Ernesto Sábato ha sentenciado que el progreso también puede ser reaccionario.­
Guillermo Belcore­
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CALIFICACION: Buena­
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PD: Dice Proulx: ``ir contra la época es como ponerse un embudo en la boca y correr contra el viento''.­