sábado, 1 de enero de 2011

Seda roja

Qiu Xialong

Tusquets editores, novela policial, edición 2010, 357 páginas, precio aproximado: setenta pesos.


Arranca una flor mientras puedas/

O sólo te quedarán los tallos desnudos

Poema de la dinastía Tang

La literatura es también una vía privilegiada hacia el conocimiento. Su superioridad es manifiesta. Una buena novela policial ausculta el latido de una era, de una sociedad en ebullición, infinitamente mejor que cualquier ensayo de sociología. Seda roja es un retrato vivaz y esclarecedor del tránsito de China hacia una forma de capitalismo “que no se parece al de ningún país del mundo: allí lo único que importa es ganar dinero”.

El señor Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) vive en Estados Unidos desde los trece años. Imparte clases en la Universidad de Missouri. Es el creador de la serie Chen Cao, inspector jefe del Departamento de Policía de Shanghai, que -como su hacedor- también es poeta con obra publicada, traductor bien remunerado, aficionado a la psicología y erudito en Confucio. Enriqueció Seda Roja con minuciosas referencias sobre la gastronomía, los entretenimientos pecaminosos, los tabúes y las fórmulas de cortesía del Celeste Imperio. Añadió valiosas citas literarias. Salpimentó con proverbios orientales. Meditó sobre las aberraciones de la Revolución Cultural. Su prosa es suave, con una inocencia anacrónica (seguramente emula textos antiguos) que a algunos lectores le resultará encantadora, y a otros insoportablemente ñoña.

La trama pues es lo de menos, pero en el libro hay un misterio policial que resolver. Estamos ante el primer asesino sexual en serie de la capital económica de China. Los cadáveres de muchachas hermosas como flores aparecen en lugares públicos; están desnudas con la excepción de un vestido mandarín (quipao) de color rojo, elegante y sensual pero pasado de moda. Shanghai se estremece de miedo. La prensa -quién lo diría- presiona a las autoridades comunistas, benévolas porque ya no estamos en la “edad de la lucha de clases”, aunque existe mucha podredumbre vinculada a la riqueza y a la creciente brecha social. El inspector Chen se lamenta que hoy el único criterio para sopesar la valía de un hombre es su dinero.

Guillermo Belcore

Publicado en el Suplemento de Cultura del diario La Prensa.

Calificación: Bueno

1 comentario:

Mario Salazar dijo...

Cuanta variedad hay en la novela negra, a éste autor lo tengo junto con muchos otros esperando turno en mi biblioteca, ya lo leeré, también conseguí Contraluz, estoy bendecido nuevamente, siempre a fin de año hago una excursión exhaustiva tras lecturas en especial que sigo de tiempo, saliendo de mis búsquedas pausadas y rutinarias que nunca faltan. También espera su momento. Saludos.

Mario.